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Gracias
a Dios descendí a los infiernos, por amor al arte recorrí
basurales, hurgué en sus montículos y cuando me permitieron
conviví con menesterosos y seres hambrientos.
Para mercar, para comer, jugar, delinquir o apostar al tétrico
azar del hallazgo salvador, los individuos doblan sus espaldas como labradores.
La basura parece brotar de semillas de distintas especies. Semienterrados
o encimados, elementos de todos los orígenes resultan difíciles
de distinguir, sin embargo parece que respondieran a un a un orden concebido
por alguien. Tienen una única fundamentación.
Anduve por los basurales tras otros objetivos que el de los seres que
los frecuentan. Buscaba belleza, formas, colores, texturas y hasta un
modelo artístico que pudiera encontrarse desarticulado y que solo
necesitara armonizarse. Los hallé y comenzó mi actividad
de ordenador de basura.
Comprobé como la conducta humana provoca infecciones donde hubo
naturaleza. Vi a una adolescente amamantando a una criatura entre humo
y moscas, a un ser humano sepultado entre la basura, según una
cruz con nombre propio escrito sobre una cruz. También a un ciego
que era llevado para que determinara con su tacto los metales más
valiosos, los introducía en una bolsa entre tropezones y caídas.
Sin embargo pareciera que en ellos no pasara nada, todo es lento pero
incontenible y desde sus cuevas las ratas vigilan como centinelas. En
los grandes basurales a cielo abierto ni el cielo se ve, el humo lo envuelve
todo.
En esos lugares la condición humana es una categoría inferior
que materializa círculos Dantescos y sin un guía como Virgilio
es imposible su comprensión. Sin embargo la descarga de residuos
continúa y cada día se agrega un cántico más
que sirve para completar parte de nuestra Divina Comedia contemporánea.
Todos lo saben a pocos les importa.
En los basurales los olores nauseabundos lo envuelven todo. Según
la composición material los elementos los absorben hasta convertirse
en un común denominador. A veces su intensidad deja en los objetos
una idea del tiempo de permanencia en el basural.. El viento y otros factores
climáticos homogenizan la fetidez. Invierno y verano generan infiernos
distintos. Es extraño pero todo parece inexorable. Como si se tratara
de leyes naturales.
Sin embargo el infierno más escrupulosamente construido por el
hombre es imperfecto. Rodeado de innobles materiales vislumbré
formas que jamás había concebido. En pequeñas parcelas
existe el sentido de lo estético. Los fines artísticos son
posibles, como símbolo ecológico y como medio de expresión.
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